Pensamiento sistémico para sistemas alimentarios liderados por las comunidades.

John Coonrod, PhD. Vicepresidente Ejecutivo de The Hunger Project y coordinador del Movimiento para el Desarrollo Liderado por las Comunidades, 31 de marzo de 2021.

Resumen: La pandemia nos ha demostrado una vez más que nuestro actual y cada vez más centralizado sistema alimentario, no solo no cumple con el requisito básico de garantizar el acceso a alimentos ricos en nutrientes para todos durante todo el año, sino que ha demostrado ser catastróficamente no resiliente a las crisis. En vísperas de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios, varios expertos buscan “innovaciones que cambien el juego”, es decir, nuevas soluciones “milagrosas” de arriba abajo. Sin embargo, nosotros sostenemos que lo que falta en el debate sobre los sistemas alimentarios es el pensamiento sistémico. En los últimos 100 años, movimientos sociales pioneros, organizaciones de la sociedad civil y algunos gobiernos han demostrado una y otra vez que las soluciones integradas y dirigidas por las comunidades ofrecen una base más resistente, equitativa y nutritiva para los sistemas alimentarios nacionales y mundiales. Exploramos lo que se necesita para fortalecer este enfoque y proporcionamos una lista de 10 recomendaciones para la acción.

Introducción: Pasos recientes en la localización

¿Cómo debería influir la creciente atención política a la localización en la próxima Cumbre sobre Sistemas Alimentarios? Las cuestiones relativas a la localización se han convertido en un tema principal del desarrollo con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ONU 2015a), que incluyen metas para la toma de decisiones participativa y las comunidades sostenibles. La Agenda de Acción de Addis Abeba comprometió a los donantes aumentar el apoyo a las autoridades locales (ONU 2015b). En el período previo a la consecución de estos objetivos, el entonces Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, pidió a los líderes mundiales que “definieran un camino claro hacia un futuro mejor, un futuro de soluciones integradas a problemas interrelacionados” (Ban 2011) y que “desbloquearan las soluciones locales” (Ban 2015).

Esto coincidió con la aparición o el crecimiento de más de 20 redes, coaliciones y plataformas dedicadas a trasladar el poder a las comunidades locales (MCLD 2016), varias de ellas utilizando el hashtag #ShiftThePower. USAID lanzó Local Works y el Banco Mundial duplicó el tamaño de su cartera de desarrollo dirigido por las comunidades, pasando de un enfoque de “proyecto” a uno de “programa”. El Sistema de las Naciones Unidas identificó la participación comunitaria como un acelerador clave para lograr el ODS de salud, y UNICEF adoptó normas mínimas para la participación comunitaria en todos sus programas.

A medida que la pandemia de COVID-19 golpeaba y que los expertos externos eran retirados de las comunidades, las y los líderes comunitarios dieron un paso adelante para proteger a sus vecinos. (SSIR 2020). A finales de 2020 probablemente había acelerado la transformación del desarrollo en una década.

Este creciente enfoque en la localización tiene enormes implicaciones para los sistemas alimentarios, un campo que es multisectorial y que debería beneficiarse enormemente de un enfoque sistémico que se centra en la producción y el consumo locales.

Aplicación de un marco básico para el pensamiento sistémico

La difunta Donella H. Meadows fue una pionera del pensamiento sistémico. Su manual póstumo, “Thinking in Systems” afirma:

“El hambre, la pobreza, la degradación del medio ambiente, la inestabilidad económica, el desempleo, las enfermedades crónicas, la drogadicción y la guerra, por ejemplo, persisten a pesar de la capacidad de análisis y la capacidad de enfermedades crónicas, mientras que la drogadicción y la guerra, persisten a pesar de la capacidad analítica y la brillantez técnica que se han dedicado a erradicarlas. Nadie crea deliberadamente esos problemas, nadie quiere que persistan, pero persisten de todos modos. Ello se debe a que son problemas intrínsecamente sistémicos: comportamientos indeseables característicos de la estructura del sistema que los produce. Sólo cederán cuando recuperemos nuestra intuición, dejemos de echar la culpa, ver el sistema como la fuente de sus propios problemas y encontrar el valor y la sabiduría para reestructurarlo”. (El énfasis es mío).

Meadows enumera 12 puntos de apoyo para la reestructuración de los sistemas. El más reciente Water of Systems Change (FSG 2018) ofrece un enfoque simplificado, pero similar, con 6 elementos en 3 niveles:

Los escritores suelen hacer recomendaciones a nivel de cambio estructural explícito (políticas, prácticas y presupuestos), que nunca llegan a materializarse debido a los factores humanos subyacentes que conforman, limitan y dan lugar al nivel superior. El punto de partida debe ser el “modelo mental” o paradigma dentro del cual se piensa.

El modelo mental actual: El paradigma predominante para casi todas las actividades sociales y políticas sigue siendo de arriba hacia abajo, con un mando y control centralizado, o deberíamos decir patriarcal. Es una reminiscencia del viejo modelo colonial -extracción de recursos de áreas remotas para servir a las necesidades de quienes estás más cerca del Rey-, traducido en una visión de granjas globales en escala industrial, sirviendo a consumidores urbanos a través de un sistema de comercio global competitivo. (Todas las figuras debajo son del autor).

El aumento de las desigualdades, la destrucción del medio ambiente y la gran vulnerabilidad a las crisis y las perturbaciones son consecuencias de este paradigma.

Los pensadores sistémicos de los años 60 en adelante, como Amory Lovins y Paul Baran, han sido conscientes de este problema con la centralización. El escritor Carl Steiner los resumió de forma concisa:

“Mientras que los sistemas centralizados son más vulnerables a las fluctuaciones, menos capaces de adaptarse a condiciones cambiantes, y a menudo implican una gran inversión de capital tanto en el propio sistema como en su infraestructura de apoyo, los sistemas descentralizados o distribuidos tienden a ser más flexibles, capaces de adaptarse a las condiciones locales, y pueden aprovechar la producción en masa y la modularidad para ser baratos y accesibles”. (Steiner 2013).

Dimensionando correctamente al sistema alimentario: Entender la subsidiariedad

Si “un gigantesco mercado global que alimenta a todo el mundo” no es el paradigma correcto, ¿cuál es?

En primer lugar, debemos reconocer que el paradigma de un sistema alimentario mundial es una ilusión. La ONU informa que entre el 70-80% de los alimentos del mundo proceden de agricultoras y agricultores familiares, de 500 millones de pequeños agricultores (SOFA, 2014).

Además, y quizás de forma contraintuitiva, las y los agricultores de alimentos son la mayoría de las personas desnutridas del mundo (IFPRI, 2004). Así que, sea cual sea el sistema alimentario actual, no está funcionando para quienes padecen hambre en el mundo y para quienes luchan por alimentarles.

Veamos el ejemplo de las protestas de las y los agricultores de la India, por los cambios propuestos para cambiar las políticas agrícolas del país en una dirección que consideran que favorece el modelo industrial. La India no está sola en esta situación: muchos países de bajos ingresos siguen con un modelo neocolonial de agricultura que favorece a los consumidores urbanos que tienen el poder político y el mercado de exportación.

Por la autoridad competente en su nivel más pequeño, más bajo o menos centralizado. Las decisiones políticas deben tomarse a nivel local, si es posible, y no por una autoridad central. En la doctrina social católica ésta es la única manera de estructurar la sociedad de forma coherente con la dignidad humana, ya que maximiza la capacidad de acción de cada persona (Pío XI, 1931).

Equidad alimentaria doméstica

La dimensión de género: El sistema alimentario del hogar para un agricultor rural que enfrenta una situación de pobreza que la mayoría son mujeres, es la distancia que puede recorrer con un bebé cargando en la espalda. Dentro de esa distancia, puede que no haya mercados con ofertas diversificadas, ni maquinaria para el procesamiento de alimentos, instalaciones de almacenamiento, servicios financieros o clínicas de salud que ofrezcan educación nutricional. Estos fallos de gobernanza y mercado se ven agravados por estructuras sociales patriarcales que limitan su movilidad y le niegan la posibilidad de participar en las decisiones que afectan a su vida.

Centrarse en la comunidad: A pesar del dicho “se necesita una aldea”, nos encontramos con que la mayoría de los pueblos tradicionales son demasiado pequeños – quizás 100 hogares- para gestionar los servicios públicos o interactuar eficazmente con la administración del distrito.

La experiencia ha demostrado que “se necesita un grupo” de aldeas, como los panchayats de la India o los epicentros de África facilitados por The Hunger Project (THP, 2019), que se encuentran en un radio de 10 km, que es viable recorrerlos a pie, con una población de 5.000 o más, para gestionar los servicios públicos.

Los panchayats indios, por ejemplo, se han basado en este principio durante miles de años. En las comunidades en pobreza suele haber una brecha entre las comunidades y el nivel inferior de la administración pública, normalmente el distrito, lo que hace que la gente no pueda ejercer influencia (UNSCN 2019).

El capital humano y la reducción de la brecha de la dinámica del poder hacia el distrito

Los países con altos niveles de hambre persistente son también los que tienen un financiamiento insuficiente (o una o la ausencia total de servicios públicos en los subdistritos). Donde hay un gobierno de subdistrito fuerte como en el estado indio de Kerala o en muchos condados de Kenia, esas comunidades son capaces de generar sistemas alimentarios muy creativos y eficaces.

  • Equipos comunitarios de procesamiento de alimentos, como molinos de grano, que reducen drásticamente el trabajo pesado.
  • Bancos de alimentos comunitarios donde las y los agricultores pueden almacenar cultivos básicos después de la cosecha cuando los precios son bajos, y venderlos cuando los precios son más altos, así como hacer frente a la escasez anual justo antes de la cosecha, reduciendo así el endeudamiento.
  • Préstamos para insumos agrícolas, cooperativas u otros acuerdos de mercado que ayuden a eliminar la explotación por parte de los intermediarios y un mayor endeudamiento.
  • Demanda colectiva de recursos del distrito. Cuando las comunidades están bien organizadas, pueden exigir y aprovechar los escasos recursos humanos del distrito, como los servicios de extensión agrícola, los servicios veterinarios, etc., que a menudo son captados por las explotaciones más grandes e influyentes.

Un sistema alimentario liderado por las comunidades que sea exitoso debe abordar 12 de los ODS, en particular para las mujeres, ya que son ellas las que tienen la responsabilidad tradicional de producir, procesar y preparar los alimentos.

ODS 1: Fin de la pobreza. Las y los agricultores deben obtener suficientes ingresos en efectivo para las necesidades que no pueden satisfacer por sí mismos, y contar con servicios financieros locales para comprar insumos y proteger sus ahorros.

ODS 2: Hambre cero. La comunidad debe ser capaz de producir, procesar y almacenar alimentos nutritivos, durante todo el año a precios asequibles.

ODS 3: Salud. Una buena nutrición materna, especialmente en el periodo de 1,000 días desde la concepción hasta el segundo cumpleaños de su hijo, requiere algo más que alimentos; requiere el acceso a la atención sanitaria prenatal y postnatal (Lancet ,2008). Los centros de salud comunitarios son también la fuente clave de la educación nutricional, creando una demanda de alimentos nutritivos y superando los tabúes alimentarios perjudiciales.

ODS 4: Educación. La y los agricultores necesitan un flujo continuo de información sobre las últimas prácticas y técnicas optimizadas para la adaptación al cambio climático.

ODS 5: Igualdad de género. Como se describe en detalle en la siguiente sección, la discriminación arraigada hacia las mujeres es un enorme obstáculo tanto para el aumento de la producción de alimentos como para los patrones de consumo nutricional.

ODS 6: Agua y saneamiento. El fácil acceso al agua potable y al saneamiento seguro son acciones clave sensibles a la nutrición, para prevenir el hambre por malabsorción debido a las enfermedades transmitidas por el agua. El riego a pequeña escala es fundamental para la producción y la resiliencia. Además, la productividad de las mujeres se ve perjudicada cuando deben pasar horas al día acarreando agua (Lancet, 2013).

ODS 7: Energía. Se necesita energía segura y sostenible para procesar y cocinar los alimentos y, al igual que agua, la búsqueda de leña limita las horas de productividad.

ODS 8: Economía rural próspera. Los sistemas alimentarios comunitarios requieren estrategias para conectarse con el mercado más amplio en el que las y los agricultores puedan comprar y vender sin ser explotados, a menudo a través de empresas cooperativas.

ODS 10: Reducción de las desigualdades: Las comunidades rurales de los países de bajos ingresos carecen de una parte justa de los recursos públicos en comparación con los centros urbanos.

ODS 11: Comunidades sostenibles: Las comunidades rurales necesitan información, habilidades y recursos para la reducción de riesgos y la preparación ante desastres.

ODS 12: La vida en la tierra: Las y los pequeños agricultores deben ser capaces de mejorar y proteger sus suelos, sostener las arboledas, seguir prácticas agroecológicas y regenerativas y proteger el aire limpio con estufas mejoradas.

ODS 16: Buena gobernanza: Para coordinar e impulsar el progreso en todos estos frentes, las comunidades rurales deben contar con una gobernanza local competente y adecuadamente financiada. Las mujeres deben tener acceso a la justicia cuando se violan sus derechos, como por ejemplo, cuando hay una falta de seguridad pública. Esto incluye a la sociedad civil local, a través de la cual puede ejercer sus aspiraciones colectivas y pedir cuentas al gobierno y la administración locales.

Dinámica del poder comunitario: Acción por la igualdad de género

Los sistemas alimentarios comunitarios están muy limitados por normas de género injustas. Los estudios han demostrado que, si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los insumos agrícolas que los hombres, se podría reducir el número de personas hambrientas en 150 millones (SOFI 2016). El informe USAID/IFPRI Índice de empoderamiento de las mujeres en la agricultura destaca cinco ámbitos de la participación de las mujeres en agricultura (IFPRI, 2012) que se muestran a continuación. A lo largo de estas dimensiones, hay numerosos ejemplos de intervenciones dirigidas por la comunidad que reducen significativamente la discriminación de género.

1. El liderazgo de las comunidades: El desarrollo dirigido por la comunidad es un proceso facilitado. Comienza por exigir la participación igualitaria de mujeres y hombres, y por crear colectivos de mujeres (donde no existan) que puedan establecer demandas unificadas de las mujeres en la comunidad y seleccionarlas democráticamente para las funciones de la comunidad en las que se requiere un liderazgo igualitario y necesario.

2. Pobreza de tiempo: Las mujeres rurales suelen trabajar el doble de horas que los hombres, debido a los roles de género establecidos desde hace tiempo. Las comunidades con liderazgo femenino son testigos de cambios hacia una mayor equidad en las responsabilidades. Mientras tanto, la atención centrada en reducir las tareas domésticas mediante la mejora de la tecnología adecuada, puede reducir rápida y drásticamente la pobreza de tiempo de las mujeres, al igual que la ubicación de todos los servicios públicos para reducir el tiempo de desplazamiento.

3. Acceso a los recursos productivos y poder de decisión sobre ellos: Las cajas de ahorro y préstamos de las aldeas (VSL, por sus siglas en inglés) y las cooperativas dirigidas por mujeres pueden aumentar rápidamente el acceso de las mujeres a servicios financieros, insumos agrícolas, servicios de extensión agrícola y mercados.

4. Decisiones sobre la producción agrícola: Siguen existiendo diversas barreras para el éxito de las mujeres en la producción de mayor valor, y han sido bien estudiadas por Quisumbing et al (IFPRI, 2015), quienes muestran cómo las medidas de adaptación en los proyectos con perspectiva de género pueden fomentar resultados equitativos de género.

5. Control sobre el uso de los ingresos: El análisis de los datos de las encuestas realizado por Njuki, Doss y Boote muestra que las mujeres de mayor edad, con más educación y más control sobre los recursos tienen más probabilidades de controlar los ingresos. Cuando lo hacen, refuerzan su agencia, mejoran el bienestar de sus familias y aumentan su participación en el sector agrícola y la inversión (IFPRI, 2019).

“Relación correcta” con los mercados nacionales y mundiales

El principio de subsidiariedad nos anima a identificar qué cosas se manejan mejor a qué nivel para construir sistemas alimentarios más humanos, justos y resistentes. Es evidente que hay ventajas incluso para las comunidades más pequeñas al tener vínculos con los niveles más grandes del sistema alimentario, siempre y cuando esos vínculos no perjudiquen su propio sistema alimentario y su capacidad de recuperación.

Diez acciones para #CambiarElPoder hacia sistemas alimentarios liderados por las comunidades

Los incentivos para mantener los sistemas de arriba hacia abajo son fuertes.

Sin embargo, hay muchas medidas estratégicas que las comunidades y sus defensores pueden tomar para #CambiarElPoder hacia sistemas alimentarios más fuertes y resistentes, dirigidos por la comunidad.

1. Invertir masivamente en la promoción de alimentos locales altamente nutritivos. Como se destaca en el informe SOFI 2020, los incentivos en la agricultura deben cambiar para que los alimentos ricos en nutrición sean más asequibles. Una forma segura de hacerlo es promover los alimentos ricos en nutrientes cultivados localmente. La biofortificación permite que esto sea “local” en lugar de la fortificación de procesos común en sistemas alimentarios industriales. Ejemplos inspiradores son la forma en que las comunidades indígenas de Perú han recuperado alimentos tradicionales nutritivos que no sólo nutren el cuerpo, sino que reclaman una mayor dignidad.

2. Hacer hincapié y promover soluciones locales integradas. Todo el concepto de “localización” ha ganado cada vez más fuerza, ya sea en relación con la Cobertura Sanitaria Universal, la respuesta humanitaria u otros sectores. Todos ellos comparten la necesidad de superar el statu quo de arriba a abajo, haciendo hincapié en los imperativos de la propiedad comunitaria, la resiliencia y la naturaleza multisectorial de la nutrición y la salud.

3. Mandatar la igualdad de género en todos los programas y gobernanza. Cuando las mujeres lideran las comunidades mejoran, y es en las comunidades donde la mayoría de las mujeres pueden ganar liderazgo y experiencia política.

4. Hacer campaña para transferir una “parte justa” de los recursos públicos -al menos un 20%- al nivel a niveles subnacionales. Las comunidades no pueden desarrollar sistemas alimentarios resistentes -incluyendo de procesamiento y almacenamiento- sin financiamiento. Asumir que las comunidades que experimentan más pobreza generarán los ingresos fiscales que necesitan, es improbable e injusto. La sociedad civil y los gobiernos pueden hacer campaña a favor de una mayor descentralización. Algunos de los argumentos más sólidos han sido:

a) reducir la violencia política al garantizar que cada grupo tenga una vía para alcanzar sus aspiraciones.

b) resiliencia a través de la capacidad y la producción descentralizadas.

c) el crecimiento económico de base amplia. La Unión Africana ha declarado avanzar en esta dirección, aunque se ha avanzado poco hasta la fecha (UA 2014).

5. Ubicar conjuntamente los servicios públicos. Los centros de salud, por ejemplo, pueden convertirse en el “ancla” de los servicios públicos rurales integrados, como la atención infantil, la educación de adultos, la gobernanza local, la formación agrícola, el procesamiento y almacenamiento de alimentos y otros componentes esenciales de los sistemas alimentarios dirigidos por la comunidad.

6. Aprendizaje entre iguales. Las comunidades pueden aprender mejor y más rápido visitando y aprendiendo de comunidades exitosas.

7. Invertir en la sociedad civil de base. Todos las personas profesionales del desarrollo (donantes, ONG, asociaciones) deberían centrarse siempre en el desarrollo de la capacidad local, más que en la prestación de servicios. Un reciente informe de CARE señala, por ejemplo, que de toda la Asistencia Oficial al Desarrollo destinada a género, menos del 1% se destina a organizaciones de base. Aumentar drásticamente el ritmo de las inversiones en sistemas alimentarios puede tener un enorme impacto en el sector que produce la mayor parte de los alimentos del mundo.

8. Aprovechar lo digital. Casi todos los gobiernos y empresas pueden ver la ventaja de garantizar que todo el mundo tenga acceso a Internet y a la banca móvil. Economistas han demostrado que el crecimiento económico está vinculado al ancho de banda. (Friedman, 2005). Por ejemplo, una vía rentable para conseguir redes de seguridad que no dejen a nadie atrás es que todo el mundo tenga de la banca móvil, y muchas organizaciones están utilizando los teléfonos móviles para potenciar la extensión agrícola.

9. Reforzar la responsabilidad social y la transparencia en los sectores público y privado. La confianza en las instituciones es una cuestión importante. La gente tiende a confiar más en las instituciones locales que en las nacionales, y esa confianza depende en gran medida de la satisfacción con los servicios públicos. Los asesores de las empresas, como el informe global Edelman Trust Barometer animan a las instituciones a centrarse en mejorar las condiciones de las comunidades locales. (Edelman 2020).

10. Mejorar los vínculos con los distritos. La brecha entre los recursos del distrito y las y los pequeños agricultores es un área en la que tanto las personas de base como los líderazgos de la comunidad pueden lograr mejoras rápidas y sostenibles, ya que las instituciones del gobierno local tienen una larga vida.

Texto original publicado en The Movement for Community-led Development. Traducción por The Hunger Project México.

Referencias:

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Ban Ki-moon (2011) The Clock is Ticking. The Clock Is Ticking. https://www.un.org/sg/en/content/sg/articles/2011-10-31/clock-ticking

Ban Ki-moon (2015) Remarks at the Third World Forum on Local Economic Development

FAO (2019) Overview: Reduce Rural Poverty http://www.fao.org/reduce-rural-poverty/overview/en/

Friedman, T.J. (2005) The World is Flat. Farrar, Strauss.

FSG (2018) Kania, J., Kramer, M., Senge, P.. The Water of Systems Change. https://www.fsg.org/publications/water_of_systems_change

IFPRI (2004) Smith, L.C., Ruel, M.T., NDiaye, A. Why is child malnutrition lower in urban than rural areas?

IFPRI (2012) Womenś Empowerment in Agriculture Index (WEAI). https://www.ifpri.org/project/weai

IFPRI (2015) Quisumbing, A.R. et al. Gender, assets, and market-oriented agriculture: learning from high-value crop and livestock projects in Africa and Asia. https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10460-015-9587-x

IFPRI (2019) J. Njuki, C.R. Doss, S. Boote. Women’s control over income: Implications for women’s empowerment and the agricultural sector. Chapter in RESAKSS Annual Trends and Outlook Report. https://ebrary.ifpri.org/utils/getfile/collection/p15738coll2/id/133462/filename/133683.pdf

The Lancet (2008) Maternal and Child Undernutrition. https://www.thelancet.com/series/maternal-and-child-undernutrition

The Lancet (2013) Ruel, M.T., Alderman, H. Nutrition-sensitive interventions and programmes: how can they help to accelerate progress in improving maternal and child nutrition? https://doi.org/10.1016/S0140-6736(13)60843-0

Pope Pius Xi (1931) Quadragesimo Anno. http://www.vatican.va/content/pius-xi/en/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quad ragesimo-anno.html

Steiner, C.S. (2013). Resilience and Decentralization. http://www.carlsterner.com/research/2009_resilience_and_decentralization.shtml

THP (2019) https://thp.org/wp-content/uploads/Epicenter-Strategy-4-pager_v7_2019.pdf

UN (2014) http://www.fao.org/publications/sofa/2014/en/

UN (2015a) Transforming Our World: The 2030 Agenda for Sustainable Development.

UN (2015b) Addis Ababa Action Agenda of the Third International Conference on Financing for Development, July 13-18, 2015, Addis Ababa.

UNSCN (2019) Coonrod, J., Sow, L., Wilson, S. Transforming food environments through community-led action. https://www.unscn.org/en/resource-center/Unscn-news?idnews=1976

USAID (2021) Local Works. https://www.usaid.gov/local-faith-and-transformative-partnerships/local-works

World Bank (2021) Community-Driven Development. https://www.worldbank.org/en/topic/communitydrivendevelopment

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